¿Qué es la

Psicomotricidad Relacional?


La psicomotricidad relacional es una práctica terapéutica y educativa

que utiliza el juego libre y el movimiento espontáneo como vía de comunicación.


A diferencia de otros métodos más dirigidos, aquí no buscamos el rendimiento físico, sino entender la expresividad motriz del niño.


En nuestras sesiones, el cuerpo es el lenguaje. A través de la acción y la relación con el psicomotricista, el niño puede expresar sus conflictos internos, deseos y emociones que aún no sabe poner en palabras. Es un espacio de seguridad donde ser es más importante que hacer.

¿Cómo beneficia a tu hijo?

A diferencia de otros enfoques, la psicomotricidad relacional pone el foco en la comunicación, el afecto y la expresión libre. No se trata solo de que el niño aprenda a moverse, sino de quién es el niño mientras se mueve.


Los 3 pilares del trabajo relacional:

  • 1. Expresividad Motriz y Autoconocimiento

    El cuerpo es el vehículo para expresar lo que el niño aún no puede decir con palabras. Trabajamos para que:

    • El niño gane seguridad emocional al reconocer sus propias capacidades.
    • Desarrolle un esquema corporal sano a través del placer del movimiento.
    • Descubra su identidad y autonomía mediante la acción.
  • 2. El Juego Simbólico y la Gestión Emocional

    En la sala de psicomotricidad, el juego es la herramienta principal para:


    • Canalizar tensiones: Transformar conflictos internos en acciones simbólicas saludables.
    • Aceptar límites: Aprender que existen normas en un entorno de seguridad y confianza (el encuadre).
    • Fortalecer la autoestima: Sentirse visto, escuchado y validado en su forma de ser.
  • 3. La Relación con el "Otro"

    Este enfoque es clave para las habilidades sociales. El menor aprende a:


    • Establecer vínculos sanos con sus iguales y con el adulto.
    • Mejorar la empatía y la comunicación no verbal.
    • Organizarse en el espacio y el tiempo compartido, respetando su ritmo y el de los demás.

Prevención y Atención Temprana

Detectar a tiempo es la mejor forma de acompañar.

Uno de nuestros objetivos fundamentales es la detección temprana de posibles dificultades psíquicas o motrices. Como señala P. Arnaiz S., es vital que el niño experimente el placer de ser el protagonista de su propio aprendizaje y descubrimiento.

Nuestra labor en prevención se basa en dos ejes:


  • Acompañamiento en el desarrollo: Ofrecemos un espacio donde identificar señales de alerta de forma precoz, interviniendo cuando el sistema nervioso y emocional del niño es más plástico y receptivo.


  • Red de colaboración profesional: Trabajamos en estrecha comunicación con centros educativos, escuelas infantiles y pediatras que confían en nuestro criterio y metodología para la derivación de casos que requieren un apoyo especializado.


Aunque nuestra intervención principal se realiza en nuestra clínica, mantenemos un vínculo activo con la comunidad educativa para asegurar que cada niño reciba la atención integral que necesita.

Preguntas frecuentes

  • ¿En qué se diferencia de la psicomotricidad de gimnasia o educación física?

    A diferencia de la gimnasia escolar, donde se busca el rendimiento o aprender una técnica deportiva, en la Psicomotricidad Relacional el movimiento es un lenguaje. No dirigimos el ejercicio, sino que permitimos que el niño se exprese libremente para que, a través del juego, aprenda a gestionar sus miedos, sus frustraciones y su relación con los demás.

  • ¿Mi hijo/a necesita tener alguna patología para asistir?

    No, en absoluto. La psicomotricidad relacional es beneficiosa para cualquier niño o adolescente. Trabajamos tanto la prevención como la ayuda en dificultades del desarrollo, problemas de conducta, timidez o simplemente como un espacio para fortalecer la autoestima y la gestión emocional a través del movimiento.

  • ¿Qué papel tienen los padres en el proceso?

    La familia es el pilar fundamental. Aunque las sesiones suelen ser individuales o grupales para los menores, mantenemos un contacto constante con los padres mediante entrevistas de seguimiento. 


    También ofrecemos pautas para entender qué está comunicando vuestro hijo/-a y cómo acompañar su evolución desde casa.

  • ¿Cómo sé si mi hijo necesita refuerzo en su desarrollo psicomotor?

    A veces el síntoma no es solo físico, sino también emocional: un niño que se bloquea ante los retos, que tiene rabietas constantes o al que le cuesta seguir normas. 


    En nuestro centro evaluamos si estas conductas tienen una base motriz o sensorial, ayudando a que el niño gane confianza y madurez desde los primeros años.

  • ¿Cómo ayuda la Psicomotricidad Relacional en la Atención Temprana?

    En la primera infancia, el movimiento es una de las principales vías de exploración, expresión y relación con el entorno. La Psicomotricidad Relacional en Atención Temprana ofrece un espacio terapéutico donde el niño puede jugar, moverse y vincularse desde su propio ritmo, acompañado por un profesional que observa, sostiene y da sentido a sus iniciativas.


    A través del juego corporal y de la interacción en la sala, se favorece el desarrollo de la conciencia corporal, la regulación emocional, la seguridad en uno mismo y el interés por la relación con los otros. Estos aspectos constituyen una base importante sobre la que posteriormente se apoyan aprendizajes como la comunicación, la atención compartida y la autonomía.


    La intervención no busca forzar conductas ni respuestas concretas. Se centra en crear condiciones favorables para el desarrollo global, respetando la maduración neurológica y emocional de cada niño. La literatura profesional y los estudios disponibles señalan que este tipo de abordajes corporales y relacionales pueden contribuir al bienestar, la interacción social y la exploración activa en edades tempranas, especialmente cuando forman parte de un enfoque interdisciplinar de atención temprana.


    En nuestro centro, la psicomotricidad relacional se integra dentro de un trabajo coordinado con otras disciplinas, acompañando a cada familia y a cada niño en sus primeras etapas de desarrollo.